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jueves, 2 de julio de 2015

Taller: manejo de Estres



El día 25 de Junio del 2015, se realizo el taller denominado “Manejo de estrés”, que fue impartido por alumnos del 6to. Cuatrimestre de la Licenciatura en Psicología de la Universidad del Sureste campus Comitán, como actividad de la materia Psicología organizacional.

El taller fue impartido al personal que integra el departamento de Recursos Humanos de la Jurisdicción Sanitaria No. III Comitán, con el objetivo de que los participantes identifiquen las causas y posibles consecuencias del estrés, proporcionándole herramientas que le ayuden a identificar y minimizar su efecto en ellos a la vez que generan una mayor cohesión grupal a base de confianza en su equipo.

martes, 23 de diciembre de 2014

7 Claves para reducir el estres



El estrés es uno de los principales malestares que padece nuestra sociedad actual. El trabajo, los problemas del hogar, las facturas de fin de mes, el cigarrillo, el alcohol, los malos hábitos, entre otros, son condiciones que conducen hacia este estado de tensión y agobio.
Si bien una dosis moderada de estrés puede despertar nuestro potencial y capacidad para cumplir nuevos retos y metas; cuando el nivel es muy alto, la tensión solo causa infelicidad y daños a nuestra salud. Para aplacar estos nocivos efectos, existen varios hábitos que pueden ser adquiridos (uno a la vez) y que contribuyen a transformar nuestra vida de una manera positiva. A continuación presento una lista de la cual puedes elegir aquellos hábitos que más se ajusten a tu personalidad y estilo de vida.
1. Una cosa a la vez. El tip más simple y efectivo para empezar a reducir el estrés. Enfócate en hacer una sola cosa a la vez. Limpia tu escritorio, elige algo para hacer y solo haz eso. Elimina las distracciones como teléfonos, mail o redes sociales.
2. Simplifica tu agenda. Aprende a decir no y reduce el número de compromisos a los más imprescindibles. Evita aquellas reuniones que no sean absolutamente esenciales.
 3. Vive en movimiento. Cada día haz algo que te mantenga activo: caminar, ir al gimnasio, yoga, etc. Esta actividad no tiene que ser agotadora para ser efectiva en la reducción del estrés, más bien, debes disfrutar de cumplirla día a día.
 4. Desarrolla un hábito saludable cada mes. A más de mantenerte activo, mejorar tu salud ayudará a disminuir tu estrés. Come más frutas y vegetales, deja de fumar, duerme más temprano, bebe agua o disminuye el consumo de alcohol. Recuerda, un hábito a la vez.
 5. Haz algo que te relaje. Tomar una siesta, un baño, leer, meditar, dar un paseo por el campo. Existen muchas actividades que calman y reducen el estrés, únicamente tienes que descubrir tu actividad relajante y realizarla todos los días.
6. Elimina lo innecesario. No hay nada más relajante que dedicar media hora al día a revisar la habitación o la oficina y deshacerse de aquello que no se necesita o utiliza. Un entorno limpio, agradable y tranquilo mejora el rendimiento para el trabajo y la vida.
7. Sé puntual. En muchos casos, y dependiendo de las circunstancias, ser puntual es muy difícil; no obstante, llegar siempre tarde a tus compromisos puede llegar a ser muy estresante. Trata de levantarte más temprano, alistarte más rápido o dejar más tiempo entre reuniones. Las actividades siempre duran más de lo que esperamos.

“Si me preguntan cuál es la clave más importante para la longevidad, habría que decir que es evitar la preocupación, el estrés y la tensión. Y si no me lo preguntan, igual se lo diría.” -George Burns



jueves, 25 de septiembre de 2014

Uso excesivo del celular ¿puede modificar el cerebro?


El celular se ha convertido en un elemento tan cotidiano como la ropa que vestimos. Sin embargo, con su uso generalizado vienen dudas sobre el impacto que esta tecnología puede tener en la salud humana.

Hay estudios que sugieren que el uso excesivo del celular puede llegar a modificar el cerebro humano y, en algunos casos, llegar a dañarlo con un efecto similar al de algunas drogas. Aun más, los dispositivos móviles -incluidas las tabletas- pueden generar padecimientos físicos entre los que se encuentran el síndrome del túnel carpiano y el ojo seco, así como trastornos psicológicos como el cibermareo, el síndrome de la vibración fantasma, fobias y adicciones.

Un estudio de la Universidad de McMaster en Hamilton (Canadá) concluyó que, en casos extremos, la pérdida del celular puede ocasionar una fuerte sensación de angustia, miedo y estrés relacionado, principalmente, con no poder acceder a los datos personales en el aparato.

Al respecto, la psicóloga Ana María Cardona Jaramillo, directora de programas de la especialización en Psicología Educativa de la Universidad de la Sabana, dijo: "Claramente existe la posibilidad de generar una adicción al uso de esta tecnología, especialmente frente al hecho de estar siempre conectados".

Uno de los efectos psicológicos más comunes es el trastorno de adicción a Internet, más conocido como IAD. Este genera anormalidades en la integridad de la materia blanca en las regiones cerebrales que involucran la creatividad y el procesamiento de emociones, atención, toma de decisiones y control cognitivo.

En función de constatar los efectos del trastorno de adicción a Internet, un informe de la operadora británica Sky Broadband reveló que un 51 por ciento de 2 mil usuarios encuestados afirmó sufriransiedad, enfado y/o tristeza al no poder revisar sus correos o entrar a sus redes sociales debido a problemas técnicos.

Según el mismo estudio, la mayoría de las personas se conecta más de 6 horas al día. El 32 por ciento de los encuestados siente la necesidad de comprobar sus correos más de 6 veces al día (sin contar las horas de trabajo), un 5 por ciento lo hacía unas 20 veces y más del 14 por ciento de los encuestados declaró la necesidad de acceder y consultar las novedades de los diferentes servicios sociales por lo menos 6 veces al día.

Quitarles el acceso al móvil, la tableta o a Internet produjo síntomas psicológicos negativos en tan solo 24 horas. Entre ellos, dice el estudio, se cuentan "la sensación de adicción, depresión y ansiedad, sensación de que han perdido una parte importante de sí mismos, sentimientos de soledad, angustia y aislamiento y, por último, imposibilidad de encontrar recursos alternativos para pasar el tiempo y entretenerse".

Los jóvenes son los más expuestos a estos posibles efectos adversos. Como su cerebro puede adaptarse al cambio constante, expuestos como están desde temprana edad a la tecnología moderna, no logran discernir las consecuencias de sus actividades diarias y permanentes con el terminal.

Según Cardona, entre las soluciones prácticas a este problema, sobre todo cuando se trata de niños y adolescentes, se encuentra declarar como ‘libres de celulares' momentos y espacios definidos. "Hay que establecer límites claros, como que en espacios de familia -como cenas o similares- no se usa el celular. Especialmente de noche es importante restringir el uso de estos aparatos, pues pueden interrumpir el sueño".


Fuentes: 
http://mujer.starmedia.com/salud/obsesion-al-celular.html
http://www.eluniversal.com.mx/ciencia/2014/celular-modificar-cerebro-94804.html
http://www.elgrafico.mx/viral/18-10-2013/enfermedades-que-causa-el-internet
http://www.eluniversal.com.mx/ciencia/2014/adiccion-telefono-90619.html




viernes, 11 de abril de 2014

Consecuencias del estres laboral


Inicialmente el estrés puede dinamizar la actividad del individuo provocando un proceso de incremento de recursos (atención, memoria, activación fisiológica, rendimiento, etc.) que hace aumentar la productividad. 

Sin embargo, cuando este proceso de activación es muy intenso o dura mucho tiempo, los recursos se agotan y llega el cansancio, así como la pérdida de rendimiento.Para realizar tareas complejas, o para aumentar la velocidad en tareas simples, se necesita un cierto grado de activación. Sin embargo, un exceso de activación dificulta la realización de dichas actividades.

    Las consecuencias negativas del estrés son múltiples, pero a grandes rasgos, cabe señalar su influencia negativa sobre la salud, así como sobre el deterioro cognitivo y el rendimiento.
    El estrés puede influir negativamente sobre la salud por varias vías, como son:
1) por los cambios de hábitos relacionados con la salud,
2) por las alteraciones producidas en los sistemas fisiológicos (como el sistema nervioso autónomo y el sistema inmune) y
3) por los cambios cognitivos (pensamientos) que pueden afectar a la conducta, las emociones y la salud.

En primer lugar, el estrés modifica los hábitos relacionados con salud, de manera que con las prisas, la falta de tiempo, la tensión, etc., aumentan las conductas no saludables, tales como fumar, beber, o comer en exceso, y se reducen las conductas saludables, como hacer ejercicio físico, guardar una dieta, dormir suficientemente, conductas preventivas de higiene, etc. Estos cambios de hábitos pueden afectar negativamente a la salud y, por supuesto, pueden desarrollarse una serie de adicciones, con consecuencias muy negativas para el individuo en las principales áreas de su vida, como son la familia, las relaciones sociales, el trabajo, la salud, etc. Veamos algunos datos: 
(1) en algunas profesiones altamente estresantes hay tasas más altas de tabaquismo, alcoholismo y otras adicciones; 
(2) esto también es cierto en trabajadores desempleados, frente a lo que tienen trabajo; 
(3) las personas con obesidad presentan niveles de ansiedad más altos que las personas que no presentan obesidad; 
(4) los trastornos de alimentación (anorexia y bulimia) también están muy ligados con ansiedad; 
(5) muchas personas con fobia social tienen problemas con el alcohol. 
A su vez, el desarrollo de hábitos perniciosos para salud, como es el caso de las adicciones, hace aumentar el estrés. Los programas de intervención para la reducción del peso, o los programas de intervención en adicciones, o el tratamiento de los trastornos de alimentación, etc., deben incluir técnicas de reducción de ansiedad y manejo del estrés, pues cuando así se hace mejoran su eficacia.

En segundo lugar, el estrés puede producir una alta activación fisiológica que, mantenida en el tiempo, puede ocasionar disfunciones psicofisiológicas o psicosomáticas, tales como dolores de cabeza tensionales, problemas cardiovasculares, problemas digestivos, problemas sexuales, etc. (Labrador y Crespo, 1993); a su vez, el estrés puede producir cambios en otros sistemas, en especial puede producir una inmunodepresión que hace aumentar el riesgo de infecciones (como la gripe) y puede aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades inmunológicas, como el cáncer (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1994). Veamos datos: 
(1) los pacientes hipertensos presentan niveles de ansiedad e ira más altos que las personas con presión arterial normal; 
(2) las personas que sufren arritmias, cefaleas, asma, trastornos de piel, disfunciones sexuales, trastornos digestivos, contracturas musculares, etc., por lo general presentan altos niveles de ansiedad; 
(3) los estudiantes en época de exámenes (su principal periodo de estrés) son más vulnerables a la gripe o a enfermedades infecciosas de tipo pulmonar, siendo más vulnerables las personas con alta ansiedad a los exámenes. 
Los programas de entrenamiento en reducción de ansiedad mejoran el bienestar psicológico en todos estos casos, pero también disminuyen la activación fisiológica y mejoran los síntomas físicos de estas enfermedades (reducción de la presión arterial, disminución de la taquicardia en las arritmias, eliminación del dolor en las cefaleas, etc.

En tercer lugar, el estrés puede desbordar al individuo de manera que comience a desarrollar una serie de sesgos o errores cognitivos en la interpretación de su activación fisiológica, o de su conducta, o de sus pensamientos, o de algunas situaciones, que a su vez le lleven a adquirir una serie de temores irracionales, fobias, etc., que de por sí son un problema de salud (los llamados trastornos de ansiedad), pero que a su vez pueden seguir deteriorando la salud en otras formas. Por ejemplo, una persona sometida a estrés prolongado puede llegar a desarrollar ataques de pánico, o crisis de ansiedad, que son fuertes reacciones de ansiedad, que el individuo no puede controlar, con fuertes descargas autonómicas, temor a un ataque al corazón, etc. Durante esta crisis el individuo interpreta erróneamente su activación fisiológica y piensa que le faltará el aire (cuando realmente está hiperventilando), o que morirá de un ataque al corazón, o que se mareará y caerá al suelo, o que se volverá loco, etc. Posteriormente, estos ataques de pánico suelen complicarse con una agorafobia (evitación de ciertas situaciones que producen ansiedad), con una dependencia de los ansiolíticos, a veces con reacciones de depresión por no poder resolver su problema, etc. (Peurifoy, 1993; Cano Vindel, 2002). Estos trastornos de ansiedad son mucho más frecuentes en mujeres que en varones (de 2 a 3 veces más frecuentes), pero por lo general una crisis de ansiedad coincide con un periodo de mucho de estrés que se ha prolongado un cierto tiempo. Entre un 1,5% y un 3,5% de la población sufre trastornos de pánico con o sin agorafobia. La edad de aparición se encuentra entre los 17 y los 35 años, justo en su edad más productiva.

    El estrés también puede ocasionar una serie de perturbaciones sobre los procesos cognitivos superiores (atención, percepción, memoria, toma de decisiones, juicios, etc.) y un deterioro del rendimiento en contextos académicos o laborales (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1996), laborales (Cano Vindel y Miguel Tobal, 1995), etc. Así, por ejemplo, los estudiantes con alta ansiedad de evaluación presentan una disminución del rendimiento, mientras que los programas de entrenamiento en reducción de ansiedad a los exámenes no sólo reducen ésta, sino que mejoran el rendimiento académico, aumentando la nota media.

El estudio de cómo el estrés provoca interferencias sobre los llamados procesos cognitivos superiores y sobre el rendimiento se ha llevado a cabo fundamentalmente desde una perspectiva cognitivo-emocional y, sin duda, la emoción con la que más se ha trabajado a la hora de estudiar esta influencia negativa sobre los procesos cognitivos ha sido la ansiedad.



fuente: http://pendientedemigracion.ucm.es/